El jueves por la tarde recibí un misterioso sms de mi Muyme (Muymejoramiga, se entiende).
"Hola amiga, ya estamos por aquí, esta noche nos vemos. Tengo que contarte un secreto (ssssshhhhh!)."
Automáticamente la llamé y me dice que el secreto es que por fin, después de diez años juntos, había cambiado de móvil...
(el suyo era aún, algo parecido a esto)
La conozco demasiado, y sabía que me estaba mintiendo. Le mando un sms a La ÑiÑa...
"Hola nena, Muyme me ha dicho que esta noche tiene que contarme un secreto. Luego me ha dicho que el secreto era solo que por fin ha cambiado de móvil, pero yo sigo creyendo que nos van a dar la buena nueva. Luego te cuento."
Quedamos por la noche, y entre unas cañas y mucho remoloneo, terminan por confesar:
¡mañana por la mañana nos vamos a inscribir en el registro de parejas de hecho!
Por supuesto, aquello se convierte en una improvisada despedida de solteras. O sea, que la liamos parda hasta altas horas...!
El viernes me levanté a trabajar cagándome en el imperio Mahou, me puse mi chándal, y pedaleé hasta el instituto.
A las 11,15h. me conseguí escapar hasta que finalizara el recreo a las 12. Llegué al ayuntamiento con Reichel, la segunda testigo del evento, y en ese momento aparecieron las dos, cada una por una punta, ya que habían quedado en llegar por separado para darle más misterio.
(míralas qué monas, ahí con sus papelicos metidos en la carpeta de beefeater)
La señora funcionaria estaba encantada, y las metió en su despachito a arreglar los papeleos y leerles la cartilla...

Mientras, Reichel y yo esperábamos nerviosas y contentas detrás del mostrador...
(como puede observarse, llevé mis mejores galas al evento)
A la salida, foto de recién casadas, y a echarles unos confetis!

Después, ellas se marcharon a hacer sus cosas (y me refiero que tenían que ir a hacer recaditos por el centro, malpensadas), y Reichel y yo volvimos a nuestros puestos de trabajo, felices como perdices de ver a estas dos así de contentas.
Cuando regresé al instituto, estaba yo echándole el candado a la bici, y me preguntan unas alumnas:
- Pero profe, es que has salido? De dónde vienes?
- Pueees, queréis la verdad, supongo!
- Sííííí!
- Vale, vengo de una boda. Y ha sido genial.
FELICIDADES CACHORRAS... ¡y ahora a hacernos tías!