El post de los domingos por la noche o en su defecto lunes por la mañana se están conviertiendo ya en un clásico, en una crónica del fin de semana que ya no me puede faltar. Después de las vueltas que le di a las posibilidades de planes, al final quedó un fin de semana de lo más apañao.
El viernes no hubo cambios y según lo previsto estuvimos viendo a Los Delinqüentes (que tocaban también Los Suaves pero ya no teníamos cuerpo para más) y después un ratito en el bar de mortadelo que si no es como si no hubieras salido, y la gran camarera nos echa de menos si no vamos.
El sábado dormí todo lo que necesitaba dormir, comí con la family (pero qué lista y salá es mi sobrina madre mía) y a media tarde ya estaba por Madrid dispuesta a darlo todo. MísterBecas, su ex-novia, la madre de su ex-novia (??) y yo, tomamos un par de cañas en el bar de caña+tapa=1euro. Después dejé las cosas en su casa y nos fuimos rumbo al palacio real a coger sitio para la ópera en la calle...

Muy bonito, original, para toda la familia, una gozada, pero las que pasamos el 1,60 por los pelos echamos de menos un par de pantallas...
Después tomamos algo por allí, y pusimos rumbo a Chueca, también según lo previsto. Yo empezaba a olerme que entre unos y otros se iba a formar la extraña pandilla, y esas cosas pueden salir muy bien o muy mal. Salió bien, eh?
La extraña pandilla se fue formando poco a poco y terminamos: Místerbecas, GallegaCuriosa, el hermano de MisterBecas con sus amigos Esteso y Pajares, luego apareció Gádor (qué grande la chica nómada! que tiemble Madrid si te quedas por allí, jaja)) y se quedaron por el camino la brasileña descolgá y su amiga.
Risas, cervecillas, fotos, y mientras viendo caerse el cielo desde la ventana, porque la que cayó fue gorda, y yo sin hacer caso a mi madre que me dijo como buena madre que es: llévate un paraguas!
Al salir del antro con nombre de zapatillas, zas! no pudo ser de otra manera, encontronazo con mi Super-Ex y consorte. Qué grande es Madrid y qué pequeño es Chueca, y encima exactamente en la misma esquina donde ella me encontró a mí en su momento con mi Otra-Ex. Qué más remedio que reirnos... jey, me gustó verte aunque mi cara fuera de cierta descomposición...!
Ya en La Bohemia... buscábamos una mujer con palestina negra, cerca de las escaleras, y lo que nos dio la pista final: con un cuerpazo jaja! porque ella se vende solita! Conocimos a La Desgra&Cía! Mucha emoción, intriga, dolor de barriga, y demostración de poderío físico, solo le faltó dar palmadas entre flexión y flexión (eso sí, las fotos de los hechos quedan para la posteridad, que no yo no publico la jeta ni el cogote de nadie sin permiso). Las orejitas de conejo triunfaron, y creo que no hubo nadie que no posara con ellas... y con las gafas a juego,of course...

(esta es una de las poses en las que Desgra flipaba y se creia metida en mi blog, jiji!)
Aquí os muestro cómo las orejitas se colaron en los pechos y luego no querían salir...

Eso sí, quedaron por descubrirse muchos más complementos para incluir en Moda Bollera... ¡para la próxima!
Una vez nos echaron del escape (me encanta cerrar bares), se terminó lo que se daba, porque mi querido MisterBecas había perdido la cartera y se nos cortó el punto, así que a dormir a eso de las siete, despertar, ducha, comida sana y revitalizante...
(sí, odio el pepinillo, debería estar prohibido)
De vuelta a mi pequeña ciudad y con este cuerpo jota que llevaba, jugamos el primer partido del torneo de pádel que, jeje, ganamos, aunque esta noche me toca otra vez y nos van a freir pero bien... Luego recogí mis bebidas espirituosas, tuve el rato más plácido y apacible del fin de semana, con Aída de fondo, y después a casa a dormir como una bendita.
¡Estoy cansada...!